Cuando aquel ojo no vio,
hubo un órgano que sí sintió,
fue el de aquel intelectual
que en el fondo lo es
y más al fondo tiene el punto G.
Aquel corazón que late,
esa glándula que baila con el glande,
que hormona virilidad,
opulencia muscular.
Falócrata del regocijo coital
que articula el feedback
democratizando lo macho,
amor versátil, cariño visceral.
La ecografía es su perdición,
introspectiva su pasión
cuando acaba renutriéndose
de estímulos y de chorros de lactosa.
"Ea! Toma ahí"
Manué






6 comentarios:
Glandes que bailan, que se mueven...
Saludos y feliz viernes.
sentí algo en el órgano, júrolo.
Demonios, oh... si así la lactosa inmunda todos los derrames. Tiene esa cautelosa desmedida de Sade, que hormona virilidad,
opulencia muscular. Esa imagen particularmente es algo como una caída líquida, totalmente.
Hiperión ya te digo, tienes que probarlo, jjajaja
Cuervo ya sabes, a tocarse, jaja
protervidad yeah! una caida gloriosa, jaja
Manué.... se levanta algo... no te digo qué! jajaj! Eso lo tienes que adivinar tú...
Genial... derramadoras palabras en foto muy muy visual...
... te estoy imaginando ahí tumbado... ummmmmmm!!!!
Besos, guapoooooo!!!
jajaja siempre me haces sonreir cuando paso por aqui
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